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Polstergeist: No Estoy Solo

16 octubre 2009 // 4 Comentarios
Toni y Zizou Llevo aproximadamente 14 años y pico viviendo independientemente de mis padres. Unas veces con compañeros, otras en solitario con mi fiel amigo y perro Zizou… Pero nunca me ha tocado vivir la situación que estoy sufriendo ahora. Hace ya un mes y medio que cambié de vivienda, bastante retirada del mundanal ruido que no me dejaba dormir por las noches. Noches ruidosas y muy, muy sufridas que no me permitían conciliar el sueño hasta altas horas de la mañana. Cuando llegamos a este lugar, Zizou y yo ya empezamos a notar algunas cosas extrañas que nos hizo pensar que algo estaba ocurriendo en este lugar.
Frigoríficos llenos de comida, alacenas repletas, cuberterías limpias, luces que se encendían y se apagaban, suelos limpios. Todo eso nos hizo pensar que no estábamos solos en esta casa. Alguien, o algo, estaba habitando esta casa. Mi primera noche en la casa fue de gran tranquilidad, solo rota en ocasiones por el sonido de unas voces provenientes del salón. Un sonido cuyo origen quizás fuese el del propio televisor que se encendía a capricho. Al amanecer empezaron los sucesos.
mamá llamando Poco antes del alba, una voz de mujer susurró a mi oído “Levántate” lo cual hizo que me sobresaltase súbitamente en la cama… unas tres horas después. Este hecho hizo que me dirigiese con temor a la cocina donde, ¡oh mi sorpresa!, encontré una cafetera con café recién hecho. Alguien o algo había hecho café en esta casa… Ahí estuve completamente seguro de que no estaba solo.
Durante el resto de los días he vivido todo tipo de fenómenos paranormales, tales como pasos durante el día, voces en la cocina y el salón, luces que a capricho se encienden solas, duchas que se activan a placer, comida al mediodía, rica cena por las noches,…. fenómenos extraños, fenómenos a los que no estaba habituado.  Hasta que un día tuve contacto con “ellos”. Decidí salir un día a dar un paseo en un día bastante lluvioso. Curiosamente todos los días anteriores habían sido bastante soleados. Pero ese día no, ese día no, ¡ese día no! Ese día llovía, y bastante. De repente, y mientras intentaba limpiarme el barrillo de mis deportivas, sonó el teléfono móvil. En la pantalla aparecieron las palabras “mamá” y “llamando”. Todo mi cuerpo estremeció. ¿Quién o qué correspondía a la persona de “mamá”? ¿Quién o qué significaba la palabra “llamando”? No pude hacer más que contestar a aquella terrible llamada. Sonó una voz´, una voz prácticamente de ultratumba. Una voz que me era familiar pero que denotaba tristeza, ausencia, frío, oscuridad,… una voz que dijo rasgadamente: “¡Toni! ¡Sube pan!”
casa Ese día lo cambió todo. A partir de ese momento me di cuenta de que iba  a tener que convivir con esas presencias durante mucho tiempo. Que si yo seguía  su juego todo iría mejor que si me atemorizaba. Que si subía el pan todos los días y sacaba a pasear a Zizou, todo iba a ir mejor. Comprendí que podía vivir sin temor a lo desconocido. Comprendí que ya no estoy solo en este mundo.

:> Qué zuto, ¡prefieo muette!
Gladys dijo...

(16/10/2009)- Que historia! se me pusieron los pelos de punta O_o lo más probable es que esta noche no duerma...pobrecito, lo que has tenido que sufrir al lado de esos "entes".

Un beso!! Smuack!!!

carmen FOL dijo...

(18/10/2009)- me alegra saber q tienes una buena habitación y q se preocupan por tí. mamá Carmen (naif). besos Toni

Luis de Diego dijo...

(27/10/2009)- JEJEJE, que buena primo! Un relato escalofriantemente gracioso! Me gusta mucho tu blog !! enhorabuena!

Patricia dijo...

(08/11/2009)- Guaaauuuuuuuuuuuuuuuuu...... (parafraseando a Zizou)...... yo...yo... me siento identificada, pero... no sé como decirlo... peroooo.... "no sé que hice" que ahora no deja de revolverse en mi interior desde hace casi 9 meses :)

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