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noticia| un jubilado pide perdón tras comentar mal una obra

02 diciembre 2009 // 2 Comentarios
“Tendremos que empezar de nuevo” –apuntó el arquitecto del edificio.
Servando Flores    Servando Flores Marchito, jubilado desde el año 1998, asiduo a las obras de un edificio en construcción en la popular calle Goya de Madrid, provocó un incidente sin precedentes en la construcción comentando erróneamente a sus compañeros el devenir diario de las obras. “Estaba ya harto de no ver ninguna novedad mientras construían el edificio. Los encofrados y secados del hormigón eran correctos, todo el personal llegaba puntual a su trabajo y no se inundaba el terreno. En definitiva, no había nada que comentar” declaró Servando Flores en rueda de prensa en la mañana de ayer.
   El pasado 28 de noviembre Servando Flores se dirigió a la obra alrededor de las 7 a.m. y estuvo observando la llegada de los albañiles y encofradores. Poco después empezaron a llegar sus compañeros jubilados que, a diario, le hacían compañía y compartían los quehaceres de la obra con él. Alrededor de las 9 a.m. Servando empezó a comentar que varios trabajadores habían llegado mal ese día “y entre ellos el moro y el negro del palillo en la boca” según palabras de Servando. “Es que no puede ser, ya sabía yo que estos empezarían a fallar. Si es que no se les puede dar confianza. Seguro que estuvieron toda la noche en la calle delinquiendo y vendiendo drogas” dijo Servando a sus compañeros. También les comentó que desde hacía varios días había observado que unos de los muros de carga del edificio se estaba “haciendo mu mal, mu mal, mu mal, mu mal. Asín eso no va. Te lo digo yo que estoy harto de ver muros de carga”. Advirtió que el edificio se iba a venir abajo ya que había varios defectos estructurales tal y como él sabía porque una vez ayudó a su “cuñao” a construir un establo y así no se hacían los pilares.
   En la obra Tras los comentarios cundió la alarma entre los jubilados de la obra, parte indispensable de cualquier construcción que se precie, y rápidamente fue llamado a consultas el arquitecto y el jefe de obra del edificio, a los que se les trasladó todos estos datos. “Los jubilados son un colectivo sin el cuál no podríamos construir prácticamente nada. Ellos son nuestros ojos tras las vallas de las obras. Ellos controlan los horarios de los trabajadores y el rendimiento de nuestro personal, pueden ver desde lejos todos los errores que se puedan cometer en las obras, y también ellos nos dan nuevas e innovadoras ideas acerca de cómo se debe de construir” afirmó el arquitecto. Tras la reunión con unos veinte jubilados y los responsables de la obra, se procedió a despedir a Mohammed, “el Moja”, y Ekweme, “el Congui”, ciudadanos marroquí y nigeriano respectivamente, y a otros 16 trabajadores más por su supuesta falta de puntualidad. También se procedió a derribar el muro de carga y, posteriormente, el resto del edificio por seguridad. “Nos fiamos de sus observaciones”
Servando en rueda de prensa Servando Flores se vino abajo días después tras oir en un bar que el edificio no se íba poder construir de nuevo debido a la falta de presupuesto y el efecto de la crisis en el mundo de la construcción. “Yo no había pensado que me podría quedar sin ‘mi’ obra, ¿qué íba a hacer yo ahora?” comentó Servando a los más de 50 medios de comunicación que asistieron a la rueda de prensa. Afirmó que la noticia hizo que le diese cargo de conciencia y tuvo que confesar ante los dueños de la empresa constructora Cocheese, ahora en bancarrota. “Lo siento mucho, era un edificio recio, mu bien hecho aunque el hormigón no se dejaba fraguar bien, ¿eh? Que tampocooo, tampocooo,… vamos que tampoco era el ‘Takmajal’ ese, ¿eh?”. Servando dijo a los periodistas que se pensaría si volver o no a otra obra tras el suceso.
diego delgado lopez dijo...

(03/12/2009)- Hola amigo Toni, como aparejador jefe de obras me creaba una curiosidad de cojones.No puedo sin más darte la enhorabuena por la historia, que no sé si es inventada o real pero ya te digo que se da en un 90 por ciento de los casos, hombre, no se echan abajo muros, pero sí te digo que los jubilados son parte y muy importante de las obras.Fuera del contenido o mensaje de la historia, no apreciar la forma de narrarla, la menera, el vocabulario, etc,sería de muy torpe,así que dobles enhorabuena.Seguiremos en contacto.Saludos Toni.

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